martes, mayo 11, 2010

BUEN PROVECHO

Todo fue fútil. Un ejercicio en testarudez que concluye como la vida de un insecto. Su cuerpo dejo de registrar el intenso dolor de las mordidas, mientras su mente daba los indicios de estar fallando. A su alrededor cuatro criaturas con forma humana estaban devorándola. Cada mordisco arrancaba trozos de carne, en un sonido jugoso, parecido al de un churrasco mal cocido. Uno de los seres introdujo una mano llena de llagas supurando de pus en una herida abdominal, agarrando firmemente el duodeno y extirpándolo con calma. Cuando lo termino de extraer lo miro con curiosidad, para luego morderlo, exprimiendo los semisólidos que se encontraban ahí listos para ser excretados. Otro de ellos se concentro en el brazo izquierdo, mojando su cara medio descompuesta en sangre. Y mientras los seres hediondos a muerte iban satisfaciendo sus instintos caníbales, la desdichada iba poco a poco dejando el mundo de los vivos, y no fue una oración a su Dios, ni lamentos lo que ocuparon su mente, sino tres preguntas que se hacia constantemente hasta que llego el fin: ¿Cómo su hermano los nombro? ¿Los muertos-vivos? ¿O era zombies?

I.J. Vázquez Torres ©

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