martes, mayo 11, 2010

SUSPIROS


Te han mentido. Toda tu vida te han mentido. Una colección de engaños poéticos y patéticos que me hacen vomitar. Todos aquellos que te han dicho que somos seres hermosos, llenos de amor, capaces de toda la gama de las emociones humanas; te ha mentido. No importa el medio artístico que esta horda de arribistas y embusteros utilice. Anne Rice te ha mentido. Stephenie Meyer también te ha mentido, pero ella es peor embustera que la anterior. Es peor pues te ha vendido…te ha hecho creer una noción romántica y repulsiva de lo que somos los vampiros. Si, ella ha escrito y muchos han creído esa farsa indigna que se mofa e insulta mi raza. El vampyr, nosferatu, o vampiro, es realmente un ser demente y odioso. Somos violentos, completamente egoístas, y nuestro único interés, además de aumentar nuestra belleza, es obtener más poder. Nuestra única fuente de placer la derivamos de matar. El acto de beber hasta la última gota de sangre de una víctima, es para lo que vivimos. En realidad, la única razón de ser de un vampiro es matar y obtener mayor poder. Solamente enamoramos a una víctima, pues la sangre de un enamorado posee un sabor sin igual. Aun no sabemos el porqué, pero cuando alguien está enamorado, su sangre cambia dramáticamente. Hasta el aroma personal se altera, haciendo todo un suplicio el aguantar los deseos de morderle el cuello. De destrozarle la yugular y sentir como el fuego de la vida moja nuestros labios, nuestra lengua. Como el mar carmesí baja por nuestros esófagos y sacian nuestra hambre eterna. Es por esta razón que algunos de nosotros enamoramos a nuestras victimas hasta el punto que pierden su propia voluntad. Realmente no hay nada más emocionante que la aventura, la conquista, lograr que una persona confíe totalmente, y entregue su ser. El proceso de preparar una víctima es el mejor, superado solamente por la mirada de desilusión cuando le revelamos su destino. Aunque a veces optamos por simplemente matarlos sin revelarles la verdad. Ese momento cuando siente el dolor de la mordida, y descubren que no es un juego erótico sino algo nefasto…de verdad que si aun pudiéramos, tendríamos un orgasmo. Así de espléndido es ese momento.
Un vampiro ama el profanar la virtud. Por ejemplo, tomar una chica joven e ingenua, cuya visión del mundo es color de rosa, y lograr que abandone su mojigatería. Que haga cosas que nunca le pasaron por la mente o que considera asquerosa o pecaminosa. Llevarla a sentir repulsión de sí misma por todo lo que ha hecho y está haciendo, pero al mismo tiempo, sentirse incapaz de abandonar al hombre que la ha llevado a ese pantano emocional. Hacerla creer que no importa lo que ocurra, será el amor de nuestras vidas. Eso sí, debo admitir que en raras ocasiones les revelamos a una víctima lo que somos. Una vez se han enamorado, comenzamos el gran teatro. Es impresionante como siempre funciona el drama “me deprime saber que morirás”. Pero lo mejor es mostrarle nuestra “lucha interna” entre convertirla y perderla. Todo un juego que realmente no satisface tanto como el simplemente enamorarlos.
La raza humana es simplemente ganado para nosotros. Nuestra fuente de sustento, juguetes para acallar el aburrimiento. Títeres manipulables, que a veces nos fastidia lo fácil que resulta controlar. Así que húyele a esas “obras literarias” o películas donde nos presentan como los ideales de belleza a seguir, como la representación del amor sin fronteras. En realidad somos horripilantes. Si no fuera por nuestra habilidad de alterar nuestras apariencias junto a nuestros dotes de actuación, jamás sobreviviríamos. Somos el tope de la cadena alimenticia, ustedes son sólo alimento. Nunca lo olviden.

I.J. Vázquez Torres



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